En el sector ferroviario llevar a cabo la gestión de inventarios es un gran reto debido a que no se trata de un almacén convencional, ni de materiales de fácil manipulación. El tamaño y forma de manejo de las piezas y repuestos hace que los procesos tengan un nivel de precisión elevado.
El objetivo del proyecto del que vamos a hablar consistió en confirmar que las prácticas ya implementadas en la gestión de inventarios eran confiables y sólidas. Lo que se solicitó fue revisar los procesos para asegurar que los resultados obtenidos, que a simple vista parecían positivos, efectivamente estaban bien y sustentados por evidencia verificable.
Para esto se requería un proceso de auditoría integral que comprendiera la revisión documental, la validación de transacciones registradas en el sistema y la ejecución de un inventario físico en el almacén en donde se resguardan los materiales esenciales para la continuidad de la operación ferroviaria, que es la zona más estratégica del negocio.
Haciendo una metáfora se podría decir que era como acudir a un médico, no por presentar una enfermedad, sino para confirmar que el estado de salud es bueno. Esta visión definió el enfoque del proyecto, que estaba orientado a constatar con rigor la fortaleza de los controles internos.
Fases del proyecto de auditoría integral documental
El primer paso que se realizó correspondió a la auditoría documental, aquí se revisaron los procedimientos, registros, órdenes de surtido y evidencias de transacciones realizadas de manera cotidiana. La muestra que se hizo fue aleatoria con el propósito de obtener una visión representativa de la operación en su conjunto y no de casos aislados.
Los resultados fueron claros, ya que la documentación estaba completa, los responsables conocían con claridad sus funciones y el sistema reflejaba la información precisa. Desde esta primera etapa se observó una cultura de disciplina y control consolidada.
Posteriormente se llevó a cabo la validación de transacciones en físico contra sistema. Se seleccionaron movimientos de almacén y surtidos para corroborar que lo registrado en la plataforma coincidiera con lo efectivamente entregado o recibido. Este ejercicio resulta fundamental en cualquier auditoría de inventarios, ya que es en este punto donde suelen detectarse errores humanos derivados de capturas incorrectas o desfases en los tiempos de registro.
La revisión evidenció procesos firmemente estructurados, pues no se trataba únicamente de contar con un sistema confiable, sino de la integración de la tecnología con la disciplina operativa. Cada movimiento estaba debidamente respaldado e identificado en las mínimas diferencias, con evidencias comprobables y respaldadas por explicaciones claras.
La tercera fase constituyó el reto con mas exigencias, que fue el conteo físico de la sección más relevante del almacén, aquella que concentraba los materiales críticos para garantizar la continuidad del servicio ferroviario. En esta etapa no bastaba con aplicar muestreos, aquí era indispensable realizar un levantamiento exhaustivo que a pesar de la magnitud del espacio y la diversidad de piezas, la metodología aplicada permitió completar la tarea en tiempo y forma.
Los resultados obtenidos
El resultado fue muy satisfactorio, con altos niveles de exactitud y diferencias mínimas. Se destacó la confianza del propio personal en el trabajo realizado, quienes manifestaban seguridad en que los números coincidirían y esta confirmación generó un gran sentido de orgullo y satisfacción.
La conclusión del proyecto fue benéfica, lo cual generó certeza y tranquilidad y se comprobó que los procesos implementados eran consistentes y estaban ejecutados de manera adecuada. Esta validación externa funcionó como un sello que acredita la solidez de la operación.
Un aspecto relevante de este caso es que se refuerza la idea de que las auditorías y los inventarios no deben limitarse a situaciones de problema. En este ejemplo la empresa entendió que una revisión es prevención y mejora continua y no que se realicen por dudar del trabajo o del equipo, sino que también es para reforzar la credibilidad en sus resultados.
Asimismo, este tipo de ejercicios fortalece la cultura organizacional, ya que cuando los colaboradores observan que una evaluación externa confirma lo que han construido, su compromiso se intensifica y significa para ellos un reconocimiento implícito a su esfuerzo y una señal clara de que avanzan en la dirección correcta.
Este proyecto en la industria ferroviaria nos muestra de forma clara el cómo una auditoría de inventarios puede ser utilizada para detectar desviaciones y también para validar y confirmar buenas prácticas. Se revisaron documentos, se validaron transacciones y se efectuaron conteos físicos en los puntos más sensibles y el resultado fue la confirmación de que la organización tiene una operación correcta y confiable.

